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Julia

Su sola presencia transmitía paz. Era una anciana entrañable y una persona extraordinaria. Nunca conocí a nadie tan fuerte en un cuerpo tan débil. Jamás un enfado, una queja, mala palabra, un reproche,... Sólo sabía dar amor y cariño. Hace dieciséis años que se marcho y todavía mi mente hace mención muchas veces de girar en el pasillo y encaminar mis pasos hasta su habitación. Tan chiquita y sin embargo tan grande. Casi no veía y sólo escuchaba a través de un aparato que le conectaba al mundo a través de las ondas radiofónicas. Sospecho que cuando le daba conciertos de flauta alguna vez lo desconectaba para evitar el dolor de cabeza. Tenía un sexto sentido especial, intuía cuando fallecían sus hermanos uno a uno. Ella era la mayor y los sobrevivió a todos. A pesar de que su cuerpo estaba cansado y desgastado su cabeza siempre estuvo lucida. Desde su sillón cada mes me recordaba que me iba a venir la regla, y me llenaba de consejos propios de su época sobre no lav...

Soy como soy

Hace poco empecé un proyecto personal, escribir cada uno de mis recuerdos, por insignificantes que fueran. Tal vez buscando una forma de organizar mi cabeza, de fechar los abusos ya que muchas cosas estaban borrosas y sumidas en un mar de confusión. La paradoja de querer recuperar esos trozos borrados que se esconden en mi subconsciente es darte de bruces contra el muro que siempre evitaste traspasar. Porque duele demasiado pasar a ser el protagonista de la película en vez de verla en tercera persona como un mero espectador. Adormecí los sentidos hace tanto tiempo que ahora es extraño redescubrirlos. Pasé años sin derramar una sola lágrima y ahora acuden a mis ojos ante la más pequeña decepción. Siempre pensé que llorar es un signo de debilidad, siempre me avergonzó hacerlo en público y sin embargo ahora lo hago sin poderlo evitar. Creo que ni siquiera lloré lo suficiente con la muerte de mi madre, es absurdo perder el control con las pequeñas cosas del día a día y m...

Levantarse

Prefiero ser una amargada que seguir con el antifaz. Porque el mundo exige que seas de una determinada manera para que puedas encajar en él, pero llega un momento en que descubres que hace años que eres una pieza diferente y que por mucho que que te amoldes nunca encontrarás tu sitio en ese puzzle. Si me hubiese caído de la bicicleta durante la infancia, se me hubiese desplazado una rótula y en consecuencia mi pierna estuviese rota ahora todo el mundo entendería perfectamente que no estoy bien y no puedo hacer muchas cosas. Pero cuando lo que está roto es el alma todo se complica. Nadie entiende el porque y continuamente te fuerzan a hacer pequeñas cosas para las que tal vez no estas preparada. Con la pierna rota no se te exigiría correr una maratón. Con el alma rota se te exige salir de casa y seguir como si nada. Aunque pongas todo tu energía en hacerlo y llegar hasta el bar, siempre habrá alguien de lengua afilada para recriminarte por llegar tarde. Es c...

Navidad

Tengo un bajón y de los gordos. De los de no poder salir de casa ni querer hablar con nadie. Perdí el camino, y cuesta tanto encontrarlo de nuevo... Una buena amiga siempre me repite “nunca dejes de escribir”. Y hasta eso he perdido últimamente, hasta las ganas de escribir,de sacarlo todo, de desahogarme. A veces me pregunto en que momento empecé a encontrarme mejor en soledad. No recuerdo una época de mi vida en que no haya deseado estar sola. Ya cuando era niña mi mayor ilusión era que mis padres se fuesen a la piscina con mi hermana para quedarme castigada toda la tarde, sola en casa. No tengo claro si la primera navidad que pase sola fue a los 17 o a los 18 años. Lo más triste es que viendo una película mientras cenaba canelones de atún disfrute mucho más que en esas supuestas maravillosas cenas familiares.  Esos años en los que no tenía contacto con mi padre y en los que mi madre o cenaba con mi abuelo o se iba al pueblo de su novio cené muy bien aco...

Viernes

Recuerdo pocos detalles de los abusos, mi memoria se va ampliando a trazos pero todavía son piezas sueltas de un puzle incompleto. Sin embargo el viernes es el peor día de la semana. Me levanto a veces con una angustia en el pecho que dura casi todo el fin de semana. Y hay algo que tengo claro, es cuando más estrés hay en el trabajo, pero también es cuando se produjeron la mayor parte de los abusos. ¿Puede el subconsciente alterar mi estado de ánimo con esa especie de impotencia indescriptible? Creo que los viernes es mi niña la que toma el mando, la que me recuerda porque ese día todo cuesta el doble y todo duele más. Tal vez es la misma angustia que sentía entonces, al saber lo que el fin de semana deparaba. La impotencia de no saber como evitarlo. La culpabilidad de sentirme cómplice. El maldito silencio aprisionando mi alma y destrozando mi infancia. Es posible que la mente olvidara lo sucedido, pero mi cuerpo si mantuvo vivos esos sentimientos. ...

Borrachos

Con diez años tuve mi primera menstruación. No quería ser mujer, tan sólo deseaba ser una niña y jugar. La mayor parte de mi “educación sexual” se la debo a mi abuelo. El primer vello púbico lo descubrió el y me explico que pronto habría muchos más,examinaba mis pechos para ver como iban creciendo y anticipó que pronto me haría mujer.  La convertí en una excusa, traté de justificar que no tenía ganas debido al malestar que me ocasionaba. Recuerdo que subrayó un artículo de un periódico que afirmaba que las mujeres tenían más ganas esos días y que el orgasmo aliviaba los dolores menstruales. No era yo quien tenía la capacidad de decidir, no era yo quien controlaba mi cuerpo. No era una excusa válida. Ya era mujer y debía comportarme como tal, fuera los pequeños poni y las barbies. Con doce me compró mi primer sujetador y un pintalabios que guardaba en la guantera. Era muy grande para mi edad, y eso hacía que se escondiese menos, casi creo que le gusta...

Ansiedad

Como mucha gente convivo con la ansiedad. Lo peor los ataques de pánico. Imposibles de explicar al mundo. El anterior fin de semana estaba en la cocina y tuve que huir al almacén, de repente esa boca seca y el corazón saliendose del pecho me dejaron indefensa. Todo por que me sentí acorralada y presionada, porque había demasiada gente en mi espacio vital, observando lo que estaba haciendo. Dos personas... Hay días que no soporto la cercanía de nadie y aunque otros en los moriría por un abrazo no llevo nada bien el contacto físico. Incomprensible. Momento de absoluto descontrol en el que o desaparezco y trato de calmarme o estallo. Siempre esta ahí y aunque estoy aprendiendo a no dejarme llevar por ella tengo la sensación de que nunca desaparecerá. He avanzado muchísimo la parte de la agorafobia, una vez doy el paso de salir de casa puedo ir a casi cualquier sitio. No siempre me siento bien, pero lo controlo lo suficiente para no llegar a tener un ataque. A ve...