sábado, 13 de agosto de 2016

Querida Ana

Querida Ana del 2007:

Soy otra Ana. Alguien que te lleva nueve años de lágrimas. Alguien que ha conseguido sanar viejas heridas. Alguien que está terminando una guerra tras mil batallas a sus pies. A veces veo la luz al final del túnel. He conseguido quererme, valorarme, entenderme y sobre todo respetarme.

No te mentiré, hay días negros. Hoy es uno de ellos. Pero no es un día oscuro. La luz a vuelto a nuestra vida de la mano de esa niña que no pudimos ser. 

Si pudiese volver atrás te diría tantas cosas... En 2007 vives escondida bajo un bonito antifaz que te aprisiona el alma. Pero, a pesar de todos los secretos que encierras y de ese inmenso vacío emocional, tu ilusión y esperanza permanecen intactas.

A veces equivocamos el camino. Otras veces seguimos el trayecto que ya conocemos sin plantear una ruta alternativa. Salir de esa autopista en la que estás transitando va a conllevar un gran peaje.

Para cocinar una rana es necesario meterla viva en una olla de agua fría e ir subiendo la temperatura poco a poco hasta que hierva. Sin embargo, si intentásemos introducir la rana en agua hirviendo, simplemente saltaría y escaparía. Es la mejor definición que he escuchado sobre la indefensión aprendida.

Cuando el agua esta tibia empezamos a desarrollar un déficit motivacional, apatía y falta de respuesta voluntaria. Conforme se va calentando nos ataca por el lado emocional y cognitivo, ansiedad y depresión. A punto de ebullición incluso nos afecta a nivel fisiológico, somatización.

Sufrí abuso sexual, maltrato psicológico y maltrato físico durante mi infancia. Repetí estos patrones durante mi adolescencia y juventud. La Ana del 2007 se había reinventado a sí misma. Era como quería ser, o al menos lo aparentaba. Creía estar por encima de todo eso, era tan fuerte que ella solita lo había superado. Ni siquiera se percató de que empezaba a sumergirse.

Nueve años después he conseguido saltar de la olla, aunque tengo algunas quemaduras. Un gran salto del que me siento muy orgullosa.

Cualquier persona expuesta a una relación tóxica, repleta de circunstancias adversas tales como; hostilidad, críticas constantes, reproches continuos, mensajes no verbales de insatisfacción y descontento, acoso sistemático e invasión de la intimidad, interrupciones constantes que le impidan expresarse, infravaloración, nivel de exigencia extremo y por encima de sus posibilidades, incomprensión y falta de empatía, perjuicio económico, provocación y dramatización, bromas inapropiadas, sarcasmo e ironía... puede convertirse en rana.

No es necesaria una violencia directa. La sutileza de los pequeños gestos o una puyita “inocente” funcionan mucho mejor. Tejen una telaraña que nos acaba aprisionando.

Una relación tóxica no tiene porque ser sentimental o familiar. Puede ocurrir en el trabajo, con los amigos... Simplemente se da cuando una persona te hace sentir mal, te altera, te hace sentir culpa, te desgasta emocionalmente... Si prefieres no estar con esa persona porque es sumamente desagradable deberías escucharte a ti mismo.

Me gustaría enseñar a mi yo del 2007 a saltar cuando el agua empieza a resultar incómoda, pero me conformare con que mi yo del 2017 haya aprendido la lección.

En 2012, cuando comencé este proceso, pensaba que lo peor era el abuso en sí. Después empece a descubrir mis secuelas. He tenido días malos, peores, difíciles y alguno medio bueno. Intentaba crear días buenos, pero estaba conscientemente atrapada en la red.

Empezar a ser asertiva o poner límites me ha costado mucho a nivel emocional. Mantener tus creencias, tu postura o tu opinión cuando siempre has evitado cualquier conflicto cuesta horrores y crea muchos problemas. Pero siempre será peor no tener voz, ya he sido demasiado tiempo cómplice del silencio.

Este año está siendo nefasto, de los peores que recuerdo en mi edad adulta. Hoy me han recetado fluoxetina, prozac. Ni siquiera cuando toque fondo recurrí a esa ayuda. Algunos juzgan muy facilmente y no se imaginan las rozaduras que pueden llegar a hacer mis zapatos. La sentencia ha sido que no merezco vacaciones. Y mi punto de inflexión.

Lo que nadie merece es tener que hacer penitencia por cada sonrisa. A veces no nos queremos dar cuenta de que se esta cruzando la barrera del respeto. Pero una vez se traspasa esa linea la única solución posible es cortar por lo sano. Puedes querer mucho a esa persona, pero nunca más que a ti mismo.

Hoy me prometo no volver a tolerar una sola falta. Hoy me prometo que cuando la libertad, la alegría y la satisfacción se tornen en malestar, miedo y desolación saltaré de la olla.



Quizás es que este año ya ha habido demasiada agua salada en mis ojos, pero aún así también me prometo un buen baño de mar, creo que me lo he ganado.

2 comentarios:

  1. El mal año pasará, no lo olvides, aunque dure 24 meses.

    Y no olvides apoyarte en la gente que sabes que si te apoya y puede ayudarte. Nadie dice que debas caminar sola.

    Un saludo desde el Averno.

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  2. Acabo de descubrir que soy una rana en un agua que se calienta por momentos.Gracias por compartir tu experiencia.Probablemente me has evitado alguna quemadura.

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